La normalización de las relaciones entre Marruecos e Israel en diciembre de 2020 transformó la rivalidad entre Rabat y Argel en una confrontación cada vez más internacional, en la que el Sáhara Occidental, Estados Unidos e Israel forman parte del mismo tablero.
Marruecos restableció las relaciones con Israel al mismo tiempo que Donald Trump reconocía la soberanía marroquí sobre la totalidad del territorio saharaui en diciembre de 2020 y entraba a formar parte de los Acuerdos de Abraham.
Desde entonces, Marruecos e Israel han firmado varios acuerdos en materia de defensa y han intensificado la cooperación militar, lo que “puede ser un verdadero detonante de conflicto entre ambos países”, alerta Akram Kharief. periodista y analista argelino especializado en defensa y seguridad en el norte de África y director del medio digital Menadefense.
Realmente lo que plantea un problema con Argelia es que la relación de Marruecos con Israel va más allá de lo diplomático, con una gran cooperación militar, de tecnología, de inteligencia, de ciberseguridad, de armamento, de drones y de intercambio económico. Sobre todo, el alto nivel de colaboración y cooperación militar es lo que ha intensificado la ruptura entre Argelia y Marruecos.
Ha supuesto el cierre del espacio aéreo a la aviación marroquí y del espacio marítimo al paso de buques marroquíes, “porque en Argelia se considera que, posiblemente, detrás de cada buque o avión marroquí hay un avión israelí”, explica Kharief.
Incluso, después de romper las relaciones diplomáticas en 2021, Argelia cerró el gasoducto Magreb-Europa (GME) que pasaba por Marruecos aprovechando que se terminaba el contrato de los 25 años que garantizaba el suministro y los acuerdos tripartitos.
Impacto en el Magreb
El rearme de Marruecos quedó claro cuando las Fuerzas Armadas Reales (FAR) utilizaron el ejército de drones estadounidenses e israelíes en la guerra con el Frente Polisario después de que se rompiera el alto el fuego el 13 de noviembre de 2020. Esos ataques con drones a saharauis dejaron más de 300 víctimas, entre muertos y heridos, y más de un centenar de vehículos civiles destruidos, en los últimos años.
De esta manera, “Argelia considera que Marruecos es una especie de anexo israelí donde el ejército israelí y los servicios de inteligencia israelíes hacen lo que les da la gana, y donde se ha traído a nuestras fronteras a un enemigo que antes estaba lejos, un enemigo que se ha acercado y se ha instalado en las fronteras de Argelia”, detalla Kharief a esta publicación.
Al mismo tiempo, esta alianza modificó el equilibro estratégico en el Magreb porque ahora cada país busca aliados dentro de la región, incluso haciendo tomar partido a Mauritania y a otros Estados del Sahel, y comprometiendo a la Unión Africana.
Marruecos ha desplegado su ‘diplomacia religiosa’ y económica enfatizando la cooperación sur-sur y la guerra por llevar gas desde el continente a Europa está en marcha.
En 2015 empezaron a funcionar en el país el Instituto Mohammed VI para la Formación de Imanes, Predicadores y Predicadoras (2015) y la Fundación Mohammed VI de los Ulemas Africanos (2015), además han formado a imanes franceses y españoles, fundamentalmente ligado a la lucha contra el terrorismo.
En 2021 ambos países firmaron un memorando de entendimiento en materia de defensa, y posteriormente Marruecos adquirió sistemas israelíes de alta tecnología, incluyendo drones, sistemas de defensa aérea y tecnología de inteligencia y satélites.
En 2025 Israel nombró por primera vez un agregado económico permanente en Rabat, precisamente para impulsar comercio e inversiones. Israel también aprobó la entrada en vigor de un acuerdo bilateral de transporte marítimo firmado originalmente en 2023.
Mohamed VI apuesta por el gaseoducto Nigeria-Marruecos, un tubo de 6.900 kilómetros de longitud, que se construirá en varias fases en una ruta mixta que combina onshore-offshore. Recorrerá 13 países y llegará hasta la costa española.
Y es que Nigeria posee las mayores reservas de gas natural de África y es el quinto exportador mundial de gas natural licuado. Por eso, Argelia resucitó un proyecto de los años setenta, el gaseoducto transahariano de 4.138 kilómetros que sale de Nigeria y solo tiene que atravesar Níger.
Ruptura con España
El apoyo de Trump en el conflicto con el Sáhara supuso un enorme triunfo diplomático para Rabat, que presionó a los principales países europeos para que siguieran su estela de reconocer el plan de autonomía marroquí.
De tal manera que la batalla por el territorio saharaui ya no se libra únicamente entre Marruecos y el Frente Polisario, sino que se ha convertido en una lucha por reconocimientos internacionales.
Entre los países que se han pronunciado a favor de Marruecos está España. Pedro Sánchez no contó con sus socios de Gobierno, ni con la oposición ni con la ciudadanía, cuando escribió una carta a Mohamed VI en marzo de 2022 apoyando el plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental. En abril de ese mismo año firmó con el rey Mohamed VI en Rabat una hoja de ruta para los próximos años.
Ese cambio del presidente de España fue suficiente para que su homólogo argelino, Abdedmadjid Tebboune, suspendiese el Tratado de Amistad y de Buena Vecindad con España y congelase las transacciones comerciales bilaterales en 2022.
De esta manera se paralizó el comercio, aunque siempre se mantuvo el contrato de gas entre Sonatrach y Naturgy firmado hasta 2030. Ambas compañías son socias en la operación del gasoducto que conecta Beni-Saf con Almería, el Medgaz, con una capacidad de 10.500 millones de metros cúbicos de gas. De esta manera, el vínculo energético ha sido el nexo que ha evitado una ruptura total entre ambos países durante la reciente crisis diplomática.
En noviembre de 2024, Tebboune ordenó reanudar todas las relaciones comerciales con España en respuesta al viaje oficial del presidente francés, Emmanuel Macron, a Marruecos.
Resuelta la crisis diplomática, en el mes de marzo de 2026 el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, viajó Argelia para preparar una visita del presidente español. Así, el pasado 20 de julio, Sánchez pasó unas horas por Argel para sellar las relaciones diplomáticas con el presidente Tebboune, y acordaron una reunión de alto nivel para el próximo mes de octubre.
Las aguas parecen que han vuelto a su cauce y ambos países exploran oportunidades más allá del gas, con perspectivas de ampliar la colaboración en energías renovables e hidrógeno verde.
Las disputas entre ambos países llegan al extremo de que el periódico oficialista cercano al secretario del rey Mohamed VI, Le360, acusa abiertamente a Argelia de estar detrás de las entrada de 72.000 ciudadanos desde Castillejos, en el norte de Marruecos, a Ceuta por el Tarajal. Se basa en un informe del español del lobby marroquí que afirma que muchos de los migrantes que entraron a nado a España tenían acento argelino y que páginas de redes sociales de Argelia incitaron a esta tragedia humanitaria.
Por su parte el ministro de Justicia marroquí, Abdellatif Ouahbi, acusa a la política migratoria española de que miles de personas quieran llegar al país, mientras España señala a las mafias de trata de personas.
Futuro del Sáhara Occidental
El nuevo papel de Estados Unidos como mediador principal en el conflicto del Sáhara Occidental se debe principalmente a Donald Trump. De hecho, fue al final de su primera legislatura cuando sabía que había perdido las elecciones, cuando anunció en un tuit (actualmente X) su decreto presidencial donde consideraba la soberanía marroquí sobre la totalidad del territorio saharaui.
En este segundo mandato quiere resolver el conflicto y está empujando a las partes a alcanzar una solución urgentemente. Tras la adopción de la Resolución por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas el pasado 31 de octubre de 2025, fueron organizadas bajo la tutela de Estados Unidos y la ONU tres rondas de conversaciones preliminares no formales en 2026, dos en Washington los días 19 y 20 de enero y 23 y 24 febrero, y una en Madrid, el 8 y 9 de febrero.
Sin embargo, en el último encuentro, se decidió pausar estas reuniones ministeriales y reanudar las visitas, las reuniones bilaterales y el intercambio de documentación, según confirmaron fuentes diplomáticas saharauis.
Realmente, el Frente Polisario no está en contra de la autonomía, sino que la adjunta al referéndum, mientras que Marruecos quiere excluir una de las opciones del referéndum que es la independencia.
El objetivo de Marruecos ahora es terminar con la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO), conseguir introducir al Frente Polisario en la lista internacional de organizaciones terroristas y expulsarlo de la Unión Africana (AU). Mientras continúa con su labor diplomática para seguir buscando socios internacionales, el último en unirse fue Colombia, este mes de agosto.
Sonia Moreno is a journalist focused on the Maghreb and Moroccan-Spanish relations and author of Morocco: The Uncomfortable Neighbor.


